14.6.07

La historia del amor


Krauss, menuda, de aspecto frágil y mirada segura, creció en las afueras de Nueva York en el seno de una familia adinerada. Sus cuatro abuelos, polacos de origen judío, nunca regresaron a sus pueblos porque la guerra y los nazis los destruyeron. "La historia de mi vida empieza en cuatro sitios que ya no existen. Ese sentimiento de pérdida estaba presente en mi casa. Quizás por eso, el peso de la memoria sea tan importante en mis novelas. O quizás sea algo innato en mí, ya que siempre he sido una persona nostálgica", explica en un café en Nueva York.

El aroma de esa nostalgia marca La historia del amor. En el libro, alabado por J.M. Coetzee, sus dos protagonistas, la adolescente Alma Singer y el anciano Leo Gurnsky, necesitan olvidar para sentirse libres, así que reinventan sus recuerdos. "Todos lo hacemos. Recordamos sólo aquello que decidimos recordar y apartamos cosas que nos han hecho sufrir. Nuestras memorias se tejen con un hilo narrativo que, en cierto modo, es puramente ficcional", afirma Krauss.

En su primer libro, Man walks into a room, la pérdida se analizaba desde otro punto de vista. El protagonista de aquella novela sufría de amnesia. "No puedes ser nostálgico si tu pasado se ha borrado. Pero en ese caso el dolor viene de la necesidad de buscar lo perdido".

El Pais 03/04/06